Cómo se construye el Ego

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Es interesante saber cómo se construye el ego. Hablamos de él como si fuera un ente demoníaco con el que no tenemos nada que ver, y la realidad es que hemos sido nosotros mismos de pequeños los que hemos construido ese ego.

El bebé cuando nace es absolutamente dependiente de sus padres o las personas que estén a su cargo. Tienen que darle de comer, vestirlo, ofrecerle comodidad, ofrecerle seguridad, ofrecerle armonía, etc. El tema está en la capacidad que tengan los padres o cuidadores de ser armoniosos, porque cuanto más armoniosos sean, cuanto más comprendan sus emociones, cuanto más nos acompañen con amor y no con miedo, muchas más posibilidades habrá para que los niños generen un ego  sano y con menos sufrimiento.

Hay una parte temperamental que no trata el Eneagrama, estaríamos hablando de la parte genética del ser humano y las experiencias intrauterinas que vive el bebé dentro del vientre de su madre, además de la parte única de cada persona. Y luego está la parte del carácter, que es lo que ya consideramos ego y sí trata el Eneagrama. Entonces el niño durante los primeros años de su vida (1-2 años), la sensación que tiene es que está todavía muy unido a sus padres, a su madre sobre todo, no se siente separado como un ser individual. Necesita una armonía global, que debe de ser:

  • Armonía instintiva, porque de eso depende su supervivencia, su sociedad y su sexualidad.
  • Armonía emocional, porque las emociones del entorno le están influyendo continuamente.
  • Armonía mental porque los mensajes que están mandando los adultos de referencia son muy importantes para el bebé que es una esponja y está absorbiendo de manera totalmente inconsciente todo a su alrededor.

En principio, como no existe la armonía (sobre todo emocional) suficiente por parte de los padres, de los adultos de referencia y del entorno, el niño construye entre los 2 y los 7 años, de manera inconsciente y natural un esquema mental en función de la herida que haya percibido.

No es que los padres hieran al niño, sino que el niño percibe que los padres no han sido suficientemente armoniosos con él. Aparece entonces una herida que puede ser de abandono, puede ser de rechazo, puede ser de malinterpretación, puede ser de exceso de exigencia, puede ser de falta de valoración… Hay muchísimas heridas, y dependiendo de la herida que el niño haya percibido, (hay autores que piensas que esta herida es de nacimiento directamente) va construyendo un determinado tipo de ego, un personaje que el Eneagrama explica a través de los 9 eneatipos, los 9 tipos de ego.

Tengamos claro que somos nosotros los que construímos nuestra manera de funcionar en la vida.

Pero qué ocurre cuando una persona tiene 40 años y tiene un conflicto. Lo que ocurre es que le entra una “rabieta”, es como un niño de 4 años anteponiendo su ego e intentando defenderse de la desarmonía que sentía, haciendo lo mismo con 40 años, intentando defenderse mediante su ego, de esa desarmonía que siente. Por eso montas la que montas cuando hay tráfico y llegas tarde al trabajo, estás reaccionando como tu niño.

Gracias al Eneagrama aprendí a manejar mi vida

Sinceramente creo que el Eneagrama me ha cambiado la vida y por esto para mí tiene una importancia mágica que se escapa de la comprensión humana.

El Eneagrama me ha ayudado tanto que no creo ser la misma persona que era antes de conocer esta herramienta. Mi sensación siempre había sido que la vida iba al azar y que las cosas sucedían por inercia, como si yo no fuera el dueño realmente de mis actos, como si fuera (en palabras de Emilio Carrillo)  un coche que va sin conductor. Y lo que para mí enseña el Eneagrama es la capacidad de ser el conductor de tu propio coche, te da el auténtico conocimiento para poder manejar tú las situaciones y que no sea el ego quien lo haga continuamente y en piloto automático.

Pero esto no queda solo en “El Eneagrama de la personalidad”, esto va mucho más allá. El propio símbolo del Eneagrama te habla de leyes matemáticas universales, por ejemplo:

  • La Ley del 1, que nos habla de que todos somos todo, de que todos somos uno.
  • La Ley del 3, que nos cuenta que existen siempre 3 opciones y no solo 2, que no es solo el bien y el mal, sino que hay una tercera opción intermedia que nos sitúa muchísimo más en la consciencia y en una parte más esencial de nosotros mismos y que nos anima a optar por esta tercera opción y no solo quedarnos con “el bien” y “el mal”.
  • La Ley del 7, la ley del permanente cambio, la ley de que todos tenemos la posibilidad de cambar y de hecho estamos en un cambio permanente del que muchas veces no somos conscientes y nos estamos moviendo a través de las influencia del ego sin darnos cuenta.

Estas leyes matemáticas están presentes no solo en el universo a nivel global, sino también a nivel individual dentro de nosotros mismos. Como decía Jesús de Nazaret: El reino de los cielos está más cerca de lo que tú te crees, está dentro de ti.

El Eneagrama nos ayuda de una manera muy clara y muy precisa a conocer cómo funciona el ego de cada uno. Hay que tener claro que el ego no es solo uno, sino que hay muchos tipos de egos diferentes. Hay personas a las que se les ve claramente ese ego, y hay otras personas a las que no se les ve tanto. Pero todo el mundo tiene con el Eneagrama la oportunidad de aprender cómo funciona su propio ego para poderlo manejar y poderlo trascender, y que no sea este quien mande en tu vida, sino que seas tú.

Conócete primero y educa después

Imagina la cantidad de personas que hay reaccionando emocionalmente a un nivel de 10 sobre 10 cada vez que sienten una emoción. La cantidad de personas que reaccionan impulsivamente frente a estímulos externos que no saben gestionar. La cantidad de personas que sufren debido a esto. Quizás si empezáramos a educar con el autoconocimiento, que nos lleva a un dominio de nuestra situación egoica y a una experiencia consciente de escucha amorosa, de compasión, de comprensión hacia nuestros hijos y hacia los demás, no sufriríamos tanto.

¿Te imaginas el poder que tendría eso para cambiar lo que viene posteriormente? ¿Te imaginas cómo cambiarían las nuevas generaciones?

Pero no podemos educar desde nuestra parte egoica, porque lo único que vamos a conseguir será seguir traspasando de generación en generación unas heridas emocionales, unas cargas familiares inconscientes y unos asuntos internos no resueltos, a nuestros hijos, y ellos a los suyos, y ellos a los suyos.

Por eso hay que empezar por uno mismo, todo empieza y acaba en ti. Si empiezas por ti y descubres tu ego, descubres tu parte oscura, descubres cómo gestionarla y cómo ponerle luz, podrás educar a tus hijos desde la parte de ti más amorosa.

Fíjate qué curioso, yo soy facilitador de los cursos y talleres “Cómo hablar a tus hijos”, pero se apunta mucha más gente a mis cursos de Eneagrama que a los de “Cómo hablar a tus hijos”. Y es normal, porque la gente quiere despertar, quiere salir de su sufrimiento, y eso se consigue gracias al autoconocimiento y al trabajo interior. Primero te tienes que trabajar lo tuyo, currarte tu película, conocer tu guión, y así podrás acompañar a tus hijos y a las demás personas para ser más feliz.

Cuando yo consigo gestionar mi ego y mirar a las demás personas con absoluta compasión, lo que consigo es ni más ni menos que darle la oportunidad a mi hijo de cambiar, de no seguir unos patrones heredados inconscientes. Cuando soy capaz de conectarme con mi hijo, comprenderle, escucharle, no juzgarle, le estoy dando un ejemplo definitivo de cómo puede gestionar las emociones y cómo puede ser más feliz, dejando de reaccionar impulsivamente ante las situaciones que se le presenten en la vida.

El Eneagrama lo que consigue es que te curres lo tuyo, que te curres tu historia, tu personaje y tu película. Muchas veces nos perdemos con tantas herramientas de crecimiento y nos dispersamos, sin saber muy bien qué hacer o por dónde empezar. El Eneagrama lo que te dice es cómo es tu película y cómo puedes cambiar el guión, cómo puedes empezar a ser protagonista de tu vida.

Una vez que ya te has identificado con tu eneatipo, has estudiado, has trabajado y has profundizado en él, lo que hay que hacer es encontrar cuál es la práctica adecuada para recorrer el camino de desidentificación, es decir, el camino contrario. Ya no soy el personaje que he sido porque no lo necesito. Inmediatamente al desidentificarme, dejo de proyectar fuera, y vuelvo hacia el recuerdo de mí, al recuerdo de que todo está dentro de mí, de que yo soy todo, de que yo soy amor.