La clave es la consciencia

Si uno piensa que está en esencia, no debería estar viendo el ego de nadie, debería estar viendo la esencia de todos. Cuando una persona está verdaderamente iluminada, solamente ve amor en todas partes, incluso en lo supuestamente negativo, o incluso en el supuesto ataque que una persona me puede estar haciendo.

Yo no necesito defenderme cuando no considero que tú me ataques. Por lo tanto mi pensamiento es el que decide. Si yo decido que tú me estás atacando, necesito defenderme, pero si yo considero que tú no me estás atacando, no necesito defenderme.

Es un tema delicado y complicado, pero dale una vuelta a esto. Nadie nos hace daño conscientemente, nadie hace daño conscientemente. Una persona que puede hacerle daño a otra igual tiene una enfermedad y necesita un tratamiento.

Cuando tú estás consciente tienes que alejarte de esa energía, pero te alejas con paz, con amor, con tranquilidad, no te alejas con crítica, con desdén, con odio… Porque entonces a la vuelta de la esquina vas a tener a otra persona que te va a tratar igual. Si tú te alejas con odio de alguien, vas a encontrar odio a la vuelta de la esquina.

La clave es la consciencia.

Como dice Hudson en su libro “La sabiduría del Eneagrama”: No es cuestión de que luches contra tus impulsos, es cuestión de que elijas los actos que sean amorosos.

El ego es inconsciente, natural y entrenado, y lo que hay que hacer es convertir lo inconsciente en consciente y entrenarlo desde aquí. Pero claro, no puedo pretender que todos mis pensamientos sean amorosos y compasivos todos los días y a todas horas, porque diría que es casi imposible. Lo que tengo es que darme cuenta que cuando no lo son, probablemente esté el ego al cargo. Y si tú hablas con ese ego, si tú gestionas esos pensamientos, lo que pasa es que los transformas y aparecen otros pensamientos desde el observador que estás siendo que sí son amorosos y compasivos. ¿Sabes por qué? Porque eso es lo verdadero. Lo verdadero son los pensamientos amorosos y compasivos. Lo falso son los pensamientos de odio o de miedo.

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