¿Crees que te conoces?

Todos creemos que nos conocemos, pero en realidad no nos conocemos tanto como creemos. Si te pregunto ¿Quién eres?… ¿qué me contestarías?

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Gracias por estar.

Tienes que verificarlo por ti mismo/a

No te creas nada de lo que digo. Cada persona tiene que verificar su información. Para conocerte realmente tienes que distinguir cuales son tus “personajes”.

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Se trata de cambiar

 

Me pregunto si la gente realmente entiende de lo que hablo. ¿Realmente se entiende de que se trata de cambiar?

Desde mi punto de vista, la gente tendría que entender que hay un momento para divertirse, que es mientras descubres tu eneatipo y tu instinto. Creo que es lo que la gente no entiende, porque como se habla generalmente de defectos, es que es un momento para divertirte, no para sufrir.

El momento para divertirte es el proceso de identificación. El proceso de desidentificación es el proceso de sufrimiento. Realmente por eso es tan difícil llegar a una situación de cambio, porque todo el mundo sabe que “romper” al personaje va a ser un sufrimiento.

Tenemos libre albedrío, lo cual es maravilloso. Si todo es perfecto y no quieres ir más allá, no vayas más allá. Lo único que te rogaría entonces es que no te quejaras, si fuera posible. Pero claro, tú no puedes dejar de quejarte si no trabajas respecto a la queja, porque consideras que tienes derecho a quejarte, entonces siempre estamos en las mismas.

Por ejemplo, el eneatipo 8 que es un negador, que si le propones algo, lo primero que te dice es NO. Yo tengo que hacer un esfuerzo gigantesco para cuando me proponen algo no decir “no” lo primero. ¿Qué ocurre? Que si yo me quedo ahí y no me paro y veo que me está apeteciendo decir “no”, pero sé que este es mi mecanismo de defensa… ¿Tengo que decir que sí? Tampoco es necesario. Lo que hay es que darse cuenta de que quieres decir que no, y ahora a ver qué haces. Pero cuando dices “no” y no sabes, entonces te conviertes en un maravilloso negador de todas las oportunidades que te vienen en la vida y seguramente te estarás perdiendo muchas.

Pero si yo quiero cambiar para estar mejor, es que no me he enterado de qué va esto. Si busco estar mejor estoy comparando, y si estoy comparando igual ya no tiene sentido esto. El que quiere estar mejor es el ego.

Igual ni si quiera hay que cambiar nada. Si yo solo veo mi eneatipo y mi instinto, y no veo la parte esencial que hay en mí, verlo significa decidir en consecuencia a verla. Cuando tú ves tu parte esencial y ves tu parte egoica, difícilmente puedes seguir decidiendo en base a tu parte egoica, porque obviamente, el ser que eres se da cuenta que decidir en base a tu parte egoica en vez de a tu parte esencial es “malo” para ti, te hace sufrir. No es otra cosa que sufrir queriendo. Y ahí es donde está el lío de esta historia.

Una vez que yo comprendo que aquel que me hizo daño hace 20 años, le hizo daño en realidad al personaje que soy, y ese daño era necesario para que el personaje que soy se diera cuenta de que es un personaje y de que realmente no ha sufrido ningún daño en su parte esencial. Si yo me doy cuenta de esto ya no puedo seguir quejándome, ya no tengo ninguna excusa, ya no puedo ir por ahí diciendo “es que fíjate lo que me pasó hace 20 años, ¿cómo quieres que sea feliz? No puedo olvidarme de esto, tengo que vengarme de esa persona, necesito que sufra como yo. Por cierto también me acuerdo que cuando pasó en su momento pensaba que era culpa mía y que me merecía que tuviera que pasarme eso y que tuviera ese tipo de dolor.” Existe entonces una lucha entre el desprecio de mí mismo por una parte y la venganza por otra, que me lleva a hundirme en la mismísima miseria de mi personaje ideal, porque ¿quién voy a ser a partir de ahora si no voy a poder quejarme?

¿Le tenemos miedo a ir por la vida necesitando pocas cosas, amándonos a nosotros mismos, amando a todo el mundo, llenos de felicidad, sin que nos importe la situación política ni lo que pasa, ni que opinemos al respecto porque realmente nos da igual? Es a eso a lo que le tenemos miedo?